1. Ratatouille
Este platillo de la cocina provenzal es originario de Niza. Es un guiso en aceite de oliva de diferentes hortalizas como berenjena, calabacín, cebolla, tomate, pimiento y ajo, dependiendo de los que se encuentren más frescos según la estación.
La preparación se aromatiza con las hierbas disponibles, como romero, tomillo, laurel, albahaca y orégano. Se come frío o caliente y generalmente se utiliza como guarnición de platos de carne, aves y pescado. Su sabor mejora con algunas horas de reposo y refrigeración.
2. Escargot
Las especies preferidas para comer son el caracol de Borgoña o caracol de viña y el caracol común de jardín. Se comen principalmente con mantequilla de ajo, después de una complicada preparación que incluye un ayuno de varios días (los que ayunan son los caracoles, no los comensales).
3. Magret de pato
El magret es un filete que se corta de la pechuga de un ganso o un pato cebado, resultando un corte magro muy apreciado en la gastronomía francesa.
La pechuga se pone entera en una plancha o sartén para que se cocine con su propia grasa y se corta en filetes poco hechos antes de servir. En otra versión, la pechuga se pone a curar en salazón y se corta en finas rodajas como si fuera un jamón.
4. Aligot
Es un platillo originario del Macizo de Aubrac, que consiste en un puré de patatas mezclado con un queso sin madurar. Los quesos más utilizados son el Cantal y el Laguiole, también especialidades de Aubrac.
El queso se deja derretir a fuego lento, removiendo para asegurar que alcance la textura y uniformidad deseada.
La palabra “aligot” significa “alguna cosa” y el platillo tuvo un origen humilde, cuando los monjes de Aubrac ofrecían algo de comer a los necesitados. Es un plato con un gran aporte calórico.
5. Vichyssoise
Es una crema que se come muy fría en un plato hondo
de textura gruesa, algo más ligera que un puré, que se elabora con patatas, puerro, cebolla, nata y leche.











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